Un convenio con marcha atrás
La crisis y las medidas tomadas para atajarla han trastocado el modelo de relaciones laborales tradicional. La desvinculación del convenio de las empresas con problemas económicos o la prioridad del convenio de empresa sobre el sectorial han dado un giro total a las reglas del juego. Por ello, surgirán situaciones inéditas que nos dejarán sorprendidos como lo ocurrido recientemente con el Convenio Nacional del ciclo de comercio del papel y artes gráficas.
A mediados de enero las asociaciones empresariales CEGAL y FANDE y los sindicatos mayoritarios del sector, UGT y CCOO, suscribieron la revisión salarial para este año 2012, y, mes y medio después, volvieron a reunirse para acordar un aplazamiento hasta el 2013 de la subida salarial, cuando la revisión ya había sido publicada en el BOE.
El acta publicado contempla la posible situación de las empresas que ya hubieran realizado el incremento, de que éste se llevará a un concepto denominado “a cuenta del futuro convenio” y que antes de acabar el año se tendrá en cuenta esta situación en el nuevo convenio.
Esta nueva modalidad de marcha atrás, según se desprende de la escasa información publicada, obedece a que la subida se pactó en el 2010 en un contexto totalmente distinto al actual, y, a que nada más aprobar la revisión vió la luz el II Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva 2012-2014, acogiéndose a sus recomendaciones de moderación salarial, con lo que una subida salarial del 2,8% no resultaba demasiado moderada en un sector tan afectado, no solo por la crisis, sino por el cambio tecnológico que se está produciendo del papel al formato digital.
¿Era necesaria esta marcha atrás? Esto genera inseguridad y desconfianza. ¿De qué sirve entonces suscribir un convenio y sus cláusulas de revisión con vigencia superior a un año si luego hay posibilidad de desdecirse? Si esta situación perdura habría que ir firmando acuerdos de duración inferior al año, ya que en cuestión de un año la situación económica de un empresa puede cambiar impidiendo el cumplimiento del convenio pactado. De hecho, la última reforma laboral considera 2 o 3 trimestres el período de tiempo para poder reconocer la situación adversa de una empresa.
¿Y no habría sido suficiente con la aplicación del descuelgue previsto en el capítulo XIII del convenio y en el artículo 82.3 del Estatuto de los Trabajadores a las empresas con problemas? De esta forma la congelación salarial se habría producido en las empresas realmente afectadas, y no de esta otra, en la que la inaplicación se ha podido producir en empresas sin dificultades que no tuvieron conocimiento en su día de la publicación. Lo que nos quedará por ver.



Resulta un tanto sorprendente y a la vez admirable la voluntad y el compromiso de negociación por parte de los negociadores del nuevo Convenio colectivo General de la Construcción, en estos tiempos que corren, y sobre todo en un sector tan castigado por la crisis. Acaba de firmarse el 
Si buscamos noticias previas a la reforma laboral del 2010 y las comparamos con las últimas noticias de estos días, nos damos cuenta de que el nuevo Ejecutivo sigue los mismos pasos que el Gobierno socialista dió en la pasada reforma. Primero invitó a los agentes sociales a que negociaran la reforma; se les puso una fecha límite; se alcanzaron algunos acuerdos en los temas menos escabrosos, y no hubo acuerdo en los asuntos más peliagudos, como las indemnizaciones por despido, los contratos o los salarios; y finalmente sacó una Ley, que incorporaba, entre otros, los temas a pactados.
Podría ser una inocentada del Gobierno, pero toda la pinta tiene de que no sea así. Hoy hemos leído en titulares la noticia de la que va a ser la primera medida que aprobará el Ejecutivo el próximo viernes en el Consejo de Ministros. La congelación del Salario Mínimo Interprofesional, que está en los 641,40 euros al mes o 21,38 euros diarios, está en consonancia con las medidas y recortes que se piensan llevar a cabo, y que adivinamos repercutirá también en las futuras negociaciones de revisiones salariales que se fijen para el 2012, y que intentarán eludir la desviación del, más o menos 3% de IPC para el cierre del año 2011.
Al hilo de los datos publicados por el Ministerio de Trabajo referente a los convenios y revisiones salariales registrados durante el mes de octubre (
Como ya sucediera en el año 2009, CEOE, CEPYME, UGT y CC.OO., han suscrito un “Compromiso de actuación sobre la negociación colectiva pendiente”, donde estos organismos se comprometen a realizar el máximo esfuerzo para concluir la negociación pendiente y así poder iniciar en el 2012 la prórroga del Acuerdo Interconfederal.